La revolución pagana

Andan nerviosos en las más importantes Cortes mundiales. El control que sobre el pueblo se ejercía de forma piramidal, con una extensa red de nobles, clérigos y terratenientes se desvanece por momentos por culpa de El Elemento.

El Elemento no nació para fines tan paganos, sino más bien todo lo contrario, era un instrumento algo elitista. A alguien se le debió escapar hablar en voz alta de sus bondades, hubo alguna filtración y… voila, el pueblo lo adoptó al instante.

La burguesía, que no dejaban de ser paganos bien allegados, y que había estado tanto tiempo luchando por sustituir el sistema vigente por otro más justo y democrático, aprovechó la coyuntura para explotar el Elemento y acercarlo a su interés. Para ello no le quedó otra que enarbolar la bandera de la libertad que el Elemento ofrecía. Eso acaparó los aplausos del pueblo y las clases más modestas, ya que por fin tenían la oportunidad de que su voz fuera escuchada. Comenzó a surgir una conversación pagana a la que cada vez se le unían más miembros, de una forma una exponencial. Curiosamente, ni nobles ni clérigos ni terratenientes se percataron de ello en un primer momento. Tan sólo paganos y por supuesto burgueses participaban activamente.

Había una diferencia, mientras las clases más modestas se incluían en dichas conversaciones de forma ciega y con algarabía, gran parte de la burguesía lo tenía todo planeado. Había conseguido movilizar a las masas, y ahora de lo que se trataba era de utilizarlo a su beneficio en cada una de las respectivas Cortes.
El día en el que la alta nobleza real de cada uno de los lugares comenzó a escuchar un murmullo la revolución ya era imparable. El pueblo se había sublevado a la normalidad vigente y reclamaba a grandes voces derechos, protestaba por injusticias e incluso se atrevía a dudar de las órdenes que venían de arriba. La nobleza y el clero se echaban las manos a la cabeza y exclamaban ¡¿cómo se atreven?! ¡¿qué podemos hacer?!

La burguesía, mientras se frotaba la mano pensando en lo que le encantaba que los planes salieran bien, aprovechó la coyuntura. Comenzó a liderar y encabezar las manifestaciones y reivindicaciones de los más desfavorecidos, lo cual no tardó en verlo la nobleza. En seguida fueron localizados los cabecillas de cada una de los territorios.

Las reivindicaciones cada vez crecían más y más. Llegó un momento en que todos los territorios conocidos estaban invadidos por la revolución pagana. Ahí fue cuando los nobles decidieron concertar entrevistas con los burgueses, aparentes líderes de la revolución.

Fotografía de Flickr de Jesús Encinar

Curiosamente, y tal y como ha sucedido otras veces en la historia de la humanidad, el pueblo llano comenzó a notar cierto cambio de actitud en los burgueses que hasta ese momento les apoyaban e incluso arengaban contra la nobleza.

Las voces y reivindicaciones han dejado de ir sólo hacia un lado, cada vez más se escuchan gritos contra la burguesía traidora. Hoy los burgueses, como antaño la nobleza y el clero, parecen no querer escuchar ese murmullo

A Robespierre le pasó lo mismo hace algunos años.

No os dejéis manipulad por nadie. Sed consecuentes y tened capacidad de analítica propia.

Ponte en pie, alza el puño y ven…

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