El lado oscuro de la red

Es posible que haya tardado mucho en actualizar el blog, pero, de verdad, que hay momentos en los cuales, si no te encuentras inspirado, con ganas, motivado… es mejor dejarlo estar.

Ante_todo_compañeros

Entre todas las cosas que han pasado en los últimos ¡¡¡3 meses!!! una de las que más me cabeza me ha traido ha sido un proyecto en colaboración con otro equipo de trabajo y que no ha salido todo lo bien que esperábamos.

Coincidiendo en época con el desarrollo de dicho proyecto, llega a mis manos el número de noviembre/08 de la revista interactiva digital (por cierto 100% recomendable para los que estamos más o menos metidos en el “lío on-line”) y, como siempre, la empiezo a devorar cuando… ¡oh, sorpresa! la columna de Daniel Megías habla de forma excelente justo del problema por el que yo estaba pasando.

Me permito el lujo de hacer un copy-paste de la misma para que podáis disfrutar de ella:

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A diferencia de la publicidad tradicional, en el sector interactivo las creatividades, diseños e ilustraciones hay que traspasarlos a bits, hay que darles vida y hacerlos funcionar en la red. Como esto indica que hay que programar, mal que nos pese, en el marketing interactivo nos dedicamos al software. Todo lo publicitario que queramos, pero software al fin y al cabo.

Habiendo ordenadores de por medio, y utilizando tecnologías que cambian cada cinco minutos en un entorno que se reinventa cada 5 segundos (os recuerdo que hace poco más de un año nadie hablaba de Facebook, y hace 3 no existía Youtube, y hace 7 casi nadie sabía qué era esa pequeña empresa llamada Google), el factor técnico es muy importante, y se establece en la agencias interactivas como una especie de simbiosis –relación entre dos organismos de distinta especies- en la que ambas partes salen beneficiadas: es lo que técnicamente se llama “mutualismo”, en contraste con el “parasitismo” que es cuando algunos directores de arte y diseñadores definen a los técnicos como “rémoras”.

Unos y los otros –creativos y técnicos– se necesitan, por más que se imaginen en bandos opuestos, unos como fieles a la república interestelar y otros como adictos al lado oscuro de la fuerza: uno se siente Darth Vader cuando lidera proyectos interactivos junto a los Jedi creativos😉 Porque cuando ambas partes funcionan por separado, tenemos boutiques creativas en medios tradicionales que hacen websites muy bonitos que no funcionan bien, o tenemos empresas de desarrollo que hacen sitios funcionales que son un horror. En ambos casos, el mercado juzgó hace tiempo y se decantó por las agencias interactivas, que podrían proporcionarles lo mejor de ambos mundos, con la suficiente interrelación cultural para comprenderse mutuamente, de forma que el diseñador online que tiene un ojo puesto en la funcionalidad de la pieza junto al programador que tiene la suficiente sensibilidad creativa, realizarán casi con toda probabilidad un trabajo impecable que funcionará como la seda en la red.

Si pensamos, además, que las piezas (p.e. websites promocionales) se alargan indefinidamente en el tiempo, evolucionando y cambiando su contenido, que están sujetas a errores de todo tipo –las líneas se caen, los discos duros fallan, etc.- y encima, pueden ser objeto de vandalismo (a los anuncios de TV no los hackean…), pues concluimos que los productos publicitarios online pueden ser muy complejos, de suerte que a veces son más obras de ingeniería que otra cosa, y de ahí que más que nunca el factor técnico sea tan importante como la buena idea de la que deben partir.

Por eso, en la red, toda idea creativamente brillante suele tener un lado oscuro, un reverso tenebroso hecho de cosas tan horrendas como bases de datos, PHP, Javascripts y cientos más de cosas innombrables que la hacen funcionar y convierten este negocio en algo tan complicado y apasionante a la vez. Que la fuerza nos acompañe.

Fuente: Interactiva digital. Autor: Daniel Megías

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Desde luego, no sé si la casuística o la divina providencia me ayudó en aquel momento, pero lo cierto es que al final todo parece ser que se ha encauzado… y, por favor, deseo de todo corazón que no vuelva a ocurrir la alineación de astros en un sólo punto de confluencia.

Perdón por lo que nos toca.

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